¿Cuál es la diferencia entre el Derecho Natural y el Derecho Positivo?

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Recuerdo la asignatura de Derecho en 3º de carrera por dos cosas: una, porque la profesora estaba buena; y dos, porque nos explicó la diferencia entre el Derecho Natural y el Derecho Positivo.
Lo que recuerdo es que, básicamente, el Derecho Natural provenía de Dios y le pertenece a todos los seres humanos al nacer, mientras que el Derecho Positivo nace, sobre todo, a partir de la Revolución Francesa (1789) y en él se codifican, mediante la Declaración de los Derechos del Hombre y las diferentes Constituciones, esos derechos. Se entiende que uno tiene esos derechos porque está escrito así y, entonces, claro, cuando uno se lee la Declaración de los Derechos del Hombre a uno le entran las ganas de empezar a cantar “A la chançon de la patrie, nananánna, nananá…“: ¡qué bien, la de cosas que me tengo ganadas! (* Sobre la Marsellesa, más abajo)
Ya en aquel lejano 1990 yo me quedé con la “mosca detrás de la oreja”: “si existen tantos derechos, ¿por qué ninguno se cumple? ¿Por qué hay tanta gente sin trabajo, sin casa, por qué no se pueden expresar mis ideas en los medios de comunicación?”, se preguntaba aquel tierno conspiranoico que yo era.
Bueno, veintitantos años después, os lo puedo explicar de manera sencilla.
Todas las guerras del siglo XIX en realidad fueron batallas entre el Derecho Natural y el Derecho Positivo (incluyo en esta batalla las de la creación de bancos centrales), por la imposición de las llamadas “Constituciones liberales” que fácilmente podéis asimilar con la Constitución Europea, una concentración progresiva del Poder a base de un montón de leyes que también, progresivamente, acaban regulando todas y cada una de las actividades de la vida hasta prohibir absolutamente todo, de manera que sólo puedes hacer aquello que la ley te permite expresamente. Es decir, lo contrario exactamente de lo que dice la Ley Natural: “sólo está Mal (punitivo) aquella ACCIÓN que dañe a otro ser humano”.
En otras palabras, que la Declaración de los Derechos del Hombre fue el camino, precisamente, para abolir la Libertad del Ser Humano, y cada una de las leyes, organizaciones y legislaciones lo que en realidad pretenden es justamente lo contrario de lo que dicen.
-¿Organización Mundial del Comercio? ¿Liberalización del comercio? ¡Já! ¡Pero si se necesitan ingentes cantidades de papeles para simplemente enviar un paquete a otro país!
-¿UNICEF? ¿Defensa de los niños? ¡Que se lo digan a los 100.000 que desaparecen cada año para ser sacrificados en las orgías Iluminati! ¡Precisamente es de los hospicios de donde los sacan!
-¿Organizaciones para la defensa de La Naturaleza? ¡Nunca jamás se había esquilmado tanto la Naturaleza como cuando se dictaron leyes para su preservación! (Por no hablar de las organizaciones ecologistas que callan ¡como putas! ante los xenoestrógenos y la esterilización masiva de los hombres).

-¿Defensor del ciudadano? ¿Defensor del televidente? ¿Defensor de la privacidad de nuestras telecomunicaciones? ¡Dígales, Señor Snowden, dígales!
Lo único que puede salir ante tanta falacia es una risa, una risa negra: jamás en la historia de la Humanidad ha habido tantas leyes y tanto control sobre la población y jamás los ladrones y los asesinos se han paseado tan impunemente, ostentando los más altos puestos del Poder. Luego las leyes no sirven para nada; bueno sí, para encarcelar a inocentes, gente que no ha cometido crimen alguno sobre ningún ser humano.
Evidentemente, quien se ha inventado esto del “Derecho Positivo” ha tenido que ser… Lucifer. Y hay que recordar que la Declaración de los derechos del Hombre nace del DERECHO NATURAL, es decir, de Dios. Se “aprovecha” del derecho natural.
Ah, por cierto, ¿no era que la Ilustración fue el periódico de los “iluministas” y de la Luz?
-Bueno, a ver, entonces, ¿dónde está la diferencia?
La diferencia está, queridos amigos, en que esos “derechos” te los da, TE LOS OTORGA, una Constitución a nombre de una entidad llamada “Democracia”. Es decir, es la Democracia la que te los concede, no son inherentes a ti, como Ser Humano. Digamos que, mediante ese acto Constituyente “los atrapa”, se los apropia.
El truco está en que, mientras esos “derechos” ejercen sobre ti un efecto adormidera (¡qué bien, tengo derechos!), cada una de las leyes que escriben estos adoradores de la escuadra y el cartabón se los pasan por el forro de los cojones (hablando en plata y con perdón).
Cuando vienen a sacarte de tu casa en base a un dinero inexistente que un banco rescatado por el propio Estado jamás te prestó (porque se lo inventó), tú replicas que hay un derecho a la vivienda recogido en la Constitución y la policía, que hace su trabajo, cumple con otra ley que se pasa tu derecho a la vivienda por… el sitio que digo más arriba.
¿Entiendes ahora por qué están repitiendo una y otra vez las palabras “democracia”, “derechos” y “constitución”?: ¡son la base del engaño! ¡El engaño no funcionaría si tú reclamaras que eres hijo de Dios y que nadie te puede detener ni despojarte de un bien básico si no has hecho daño a nadie! (¿A quién has perjudicado si no pagas una hipoteca a un banco que ha sido rescatado por… ti mismo? ¡A Yahvé, obviamente!).
El “embrujo” ejercido por la palabra “legalización” es básico para entender esta magia negra.
Tenemos que hay una planta conocida popularmente como marihuana cuyos efectos hipnóticos/relajantes a mucha gente le gustan. Como tal, es una planta y forma parte de Naturaleza luego, obviamente, es natural (valga la brutal redundancia); se estimula su consumo por medio de plantas transgénicas que generan una gran industria underground consentida por los gobiernos y se lanza progresivamente el reclamo de la “legalización”.
Al oír esa palabra, el inconsciente de los hipnotizados escuchan “aprobación”, “ya no somos los malos” y caen rendidos ante los leguleyos masónicos que les colocan una cantidad de leyes donde, bajo la excusa de la “sanidad pública”, colocan al margen de la ley, paradójicamente, a esos mismos cultivadores que sólo meses atrás clamaban por la legalización. (Véase, Uruguay).
No hay mejor metáfora de la batalla entre el Derecho Natural y el Derecho Positivo que la batalla por la legalización de la marihuana; de cómo una sustancia asociada a la Libertad, acaba cayendo bajo el control de su peor enemigo. El Estado.
sonyxperia 241

Cualquier día “regularán” el Amor y los Besos: “cada Ser Humano se merece que le den 10 besos a la semana” y habrá más de uno, y de una, que caería.
Lo digo en serio. (Mirad el anuncio que vi ayer en el metro de Madrid).
PD: Resumiendo, si no hay daño a un tercero, no hay delito; y si no has hecho daño a nadie, nadie te puede detener. Todo está permitido siempre que no dañes a un tercero. El proceso es justamente el contrario: perseguir sin piedad el robo y el asesinato, y denunciar a los manipuladores, y volver a la Ley Natural en la que el conjunto de los Seres Humanos se autogobiernan en base a unos sólidos principios morales.
*”La Marsellesa” es, claramente, el comienzo de la música pop y de las listas de éxitos. Hablo en serio. El recuerdo positivo -y emocionante- sobre aquella época está indisolublemente ligado a ese extraordinario éxito musical. El segundo, evidentemente, sería “La Internacional“. Ni la democracia ni el socialismo habrían triunfado sin el componente emocional que fueron (y siguen siendo) estos dos grandes éxitos de la música MK Ultra. Siglos después, siguen hipnotizando a las masas.

PD 2: Por supuesto, el hippismo fue, en realidad, una añoranza de la Ley Natural, al igual que la música folk y las llamadas “músicas del mundo”.

Fuente: http://www.rafapal.com/?p=24774