Cuando los aplausos a Rajoy por los recortes debían ser caras de consternación y tristeza

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Los diputados aplauden a Rajoy tras anunciar los recortes. EFE

Si hay miradas que matan hay aplausos que duelen. Cuando Rajoy anunció sus medidas el pasado miércoles en el Congreso, toda la bancada popular se puso en pie aplaudiendo al presidente del Gobierno.

El ciudadano había quedado muy tocado con las medidas entre las que destacaba la subida del IVA, pero en pie, jaleando a su líder, y con algún insulto que otro, Rajoy terminó victorioso su actuación.

Manteniendo al margen ese ‘circo’ llamado Congreso, donde las medidas son populares o impopulares según el color del sillón de sus señorías, la ciudadanía cogió las medidas con indignación y desilusión, pero, además,  molestaron algunas de las situaciones vividas en el congreso.

El aplauso popular ha sido muy criticado y desde la calle Génova han tenido que salir a explicar la ‘sonata’. El propio presidente del Congreso, Jesús Posadas, tuvo que pedir calma a los diputados por el grado de excitación al que se estaba llegando en el Congreso y bajar.

¿Aplausos inmorales o solidarios?

Desde el PSOE las críticas no se han hecho esperar y tildaron los “aplausos del PP inmorales. “La derecha española aplaude, puesta en pie, el mayor ataque directo a la calidad de vida de los españoles de la historia de la democracia”, señaló Eduardo Madina en su cuenta de Twitter mientras que Rafal Simancas se preguntaba “¿qué es lo que aplauden los diputados del PP? ¿Aplauden los recortes? ¿Están satisfechos?”.

Desde el PP las reacciones no se han ahecho esperar y justifican el aplauso en que estaban “ante un compañero en el Congreso que tuvo la confianza de los españoles y que anunciaba medidas que no gustan”.“Quisimos darle nuestra solidaridad en esos momentos difíciles”señáló.

Fabra dispara la tensión

Pero no fue lo único que disgustó al ciudadano en la polémica sesión en el Congres. El “que se jodan” de Andrea Fabra después de que Rajoy anunciase el recorte a los parados ha dolido en la calle. Pese a que la diputada del PP por Castellón asegurara que no insultó a los parados sino a los socialistas ha desatado una ola de críticas ante la cláse política española.

No se trata de los primeros aplausos incomprensibles ante malas noticias en la Cámara. Ya Zapatero fue ovacionado cuando llevo a cabo el primer recorte a los funcionarios y la congelación de las pensiones, mientras que lo propio ocurrió el Congreso votó en favor de ir la guerra de Irak.

Estas alegrías y felicitaciones contrastan con la situación vivida en Italia recientemente. En diciembre, Elsa Fornero, la ministra de Bienestar Social, anunció un recorte en las condiciones de los pensionistas italianos y no pudo evitar las lagrimas de emoción ante una medida desagradable e impopular.

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