España: El gobierno se vuelca en aplacar las revueltas de Burgos para evitar un efecto contagio

El Ministerio del Interior ha convertido en una prioridad el control de los disturbios del barrio de Gamonal de Burgos. Las protestas vecinales contra la reforma de la arteria principal del suburbio llevaban meses produciéndose, pero desde el pasado viernes se han transformado en disturbios violentos que ya han provocado la detención de más de 40 manifestantes y heridas leves en 13 antidisturbios, un bombero y un guardia de seguridad. A pesar del incremento de la presencia policial, las revueltas no se han detenido. Este lunes volvieron a reproducirse. Interior teme que los sucesos de Gamonal se conviertan en un ejemplo para otras zonas de España sacudidas por la crisis económica y la incomprensión de su clase dirigente.

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La Dirección General de Policía decidió el domingo reforzar la presencia de efectivos de las Unidades de Intervención Policial (UIP) con el envío de dos grupos completos procedentes de Valladolid que suponen en total un centenar de agentes. Se suman a los 30 efectivos antidisturbios asignados permanentemente a la plantilla policial de Burgos, una cifra que demostró ser completamente insuficiente durante los dos primeros días de algaradas. No obstante, este lunes volvieron a producirse incidentes. Los violentos quemaron una caseta de obra.

Supervisión desde Madrid

Las decisiones sobre el dispositivo de seguridad de Burgos están siendo tomadas directamente desde Madrid por el director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino. Aunque se considera que los funcionarios presentes en la zona ya son suficientes para hacer frente a las protestas, fuentes policiales aseguran que no se descarta el envío de más unidades de las UIP, procedentes en este caso de Madrid.

La repercusión mediática que está encontrando esta movilización ya ha provocado que se desplacen hasta Burgos grupos de extrema izquierda para unirse a las protestas. Lo denunció este lunes el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, al asegurar que en las protestas se han infiltrado grupos de otras zonas de España que “se han desplazado porque les atrae generar conflictos”.

Radicales vinculados con el fútbol

Fuentes policiales que están sobre el terreno confirman la presencia de radicales ajenos al barrio que entran en acción cuando concluyen las manifestaciones convocadas por los vecinos. Algunos de estos grupúsculos no sólo son viejos conocidos de la policía, sino que además están dejando su sello en la ciudad castellanoleonesa con gritos, pancartas y pintadas que reivindican su implicación en la revuelta. Entre los más presentes figura Izquierda Castellana y su organización juvenil Yesca, así como miembros del grupo Celtarras, la hinchada ultra del equipo de fútbol Real Club Celta de Vigo.

La pancarta principal de las manifestaciones que han recorrido el barrio luce junto al lema principal –“La calle es nuestra”– las siglas ACAB, un acrónimo muy utilizado por la extrema izquierda que sintetiza la expresión All cops are bastards, en castellano, Todos los policías son unos bastardos. La pancarta también incorporaba las palabras Vatos Locos, el nombre de una banda latina similar a la Mara Salvatrucha o los Latin King.

También hay radicales locales. Destaca el grupo Resaca Castellana, los aficionados más ultras del Burgos Club de Fútbol. De hecho, lo cierto es que hasta ahora todos los detenidos por la policía eran residentes en Burgos o en otras localidades de la provincia. Con todo, el dispositivo de seguridad se ha extendido a las estaciones de tren y autobuses y al aeropuerto para controlar la posible llegada de radicales desde otros puntos del territorio nacional.

Mayoría pacífica

Sin embargo, la mayoría de las personas que están saliendo estos días a las calles de Burgos son vecinos de Gamonal que sólo protestan contra los planes del Ayuntamiento de construir un bulevar en la principal arteria del barrio, la calle Vitoria. Las obras deberían haberse reanudado este lunes tras el parón del fin de semana, pero los trabajos están por ahora paralizados. No obstante, el alcalde de Burgos, el popular Javier Lacalle, ha asegurado que las obras seguirán adelante, a pesar de la oposición frontal de los vecinos.

Se espera que las protestas se prolonguen durante toda esta semana y experimenten un nuevo repunte el viernes. La policía cree que radicales de otras provincias aprovecharán el fin de semana para desplazarse a la ciudad y tratar de repetir los graves incidentes de los últimos días.

El PSOE solicitó este lunes la comparecencia en el Congreso del secretario de Estado de Seguridad para que aclare “las acusaciones que ha vertido respecto de la participación en dichas protestas de grupos violentos conocidos por su participación en manifestaciones en diversos lugares”, cuando según los socialistas ha quedado acreditado que los detenidos tienen domicilio en Burgos.

Fuente: El Confidenciall