Arrogancia Imperial: Ucrania como un “cambio de régimen” para el Imperio Americano que se pasó de la raya

Joe Quinn
Sott.net

No prestes atención al hombre tras la cortina. ¡Él es el poderoso gran mago de OZ!

Todos los antiimperialistas que han estado anhelando en secreto el día en que el sumo gran Imperio de nuestra era “moderna” finalmente haría lo que todos los “mejores” imperios han hecho – sobre-extenderse demasiado, tanto en alcance como en arrogancia, como para que todos puedan ver y acompañar el comienzo de su colapso – deberían estar mirando la situación en Ucrania con esperanza y expectativa.

Bueno, tal vez me estoy dejando llevar un poco con eso, pero el debacle de Estados Unidos-Ucrania-Rusia parece estar presentándose ante “nosotros, el pueblo” como una rara oportunidad de ver al gran Imperio estadounidense como el edificio monolítico que es, compuesto en gran parte de mentiras, propaganda, retórica, miedo y la credulidad pública. Ahí está, tal vez, la oportunidad de ver que el emperador está realmente desnudo, y que nuestros pomposos [overblown] señores y su “mejor democracia en la tierra” existen y persisten sólo porque todos creemos sus mentiras cuidadosamente elaboradas que se nos sirven en el periodismo amarillista del cuarto poder del Imperio, los medios convencionales.

Sin embargo, a medida que el Imperio se desvanece y la arrogancia de sus líderes aumenta, parece que incluso esas mentiras cuidadosamente elaboradas no están teniendo el efecto deseado. Esta semana, tanto Obama como John Kerry expusieron la alardeada ‘excepcionalidad’ de Estados Unidos basada en la falta de honradez excepcional al hacer declaraciones sobre la intervención rusa en Ucrania. Lo gracioso es que, tanto Obama como Kerry estaban realmente tratando de hacer lo contrario – presentarse como dechados de justicia. Al parecer, los neoconservadores, de quienes reciben sus órdenes, no les mencionaron a estos dos portavoces del Imperio que el descaro nunca debe llevarse demasiado lejos, para no dejar expuesta la absoluta desvergüenza e insolencia a la vista de todo el mundo.

En un intento de reunir a la opinión pública mundial en su apoyo y contra el presidente ruso, Putin, Kerry declaró:

“En el siglo 21, simplemente no puedes comportarte de la misma forma que en el siglo 19 al invadir a otro país con un pretexto completamente inventado.”

Haciendo hincapié en el punto, añadió indiscretamente:

“Simplemente no invades a otro país con un pretexto falso para hacer valer tus intereses.”

Obama declaró:

“cualquier violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania […] representaría una profunda interferencia en los asuntos que deberían ser determinados por el pueblo ucraniano. A lo largo de esta crisis hemos sido muy claros acerca de un principio fundamental, el pueblo ucraniano se merece la oportunidad de determinar su propio futuro […] los seres humanos tienen el derecho universal a determinar su propio futuro”.

Probablemente, no necesito entrar en demasiados detalles acerca de por qué, sobre la base de estas declaraciones por sí solas, el Comité Nobel debería inventar una nueva categoría denominada ‘la declaración más hipócrita [hecha] por un político en la historia del mundo’ y presentárselo de inmediato a Kerry y Obama conjuntamente, así que solo voy a lanzar unos cuantas nombres de países: Irak, Afganistán, Libia, Siria.

En Irak, Kerry votó a favor de la invasión militar de EE.UU. en 2003 [basado en] acusaciones completamente inventadas sobre armas de destrucción masiva inexistentes que se utilizaron como pretexto falso para que personas como Kerry puedan ‘hacer valer sus intereses’. 1,5 millones de civiles iraquíes murieron como consecuencia y, en la actualidad, el país está en ruinas y plagado de bombardeos y asesinatos. Kerry pasó a defender su voto durante su campaña a la presidencia en 2004 contra Bush. Obama autorizó el bombardeo de la OTAN, en marzo de 2011, a Libia, sin la aprobación del Congreso [basado] en acusaciones completamente inventadas de “proteger a los civiles” y lo justificó por el “derecho de proteger” que negaba totalmente al pueblo libio de su pretendido “derecho universal a determinar su propio futuro”. El bombardeo causó, en última instancia, la muerte de 40.000 civiles libios e instaló un Gobierno islámico fundamentalista.

¡Este es mi chico! Kerry con el nuevo Primer Ministro y Presidente que le pertenecen a él… perdón, “a Ucrania”…

También vale la pena señalar que, tan sólo unas semanas anteriores a las declaraciones de Obama y Kerry sobre Ucrania, un complot estaba siendo ideado, detrás del escenario, entre la Subsecretaria de Estado de los EE.UU., Victoria Nuland, y el embajador de EE.UU. en Ucrania, Geoffrey Pyatt. Tenga en cuenta que el marido de Nuland, Robert Kagan, es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, fundador del PNAC y miembro senior en la Brookings Institution. La Institución Brookings es una de las instituciones de “expertos ideológicos” [del inglés “think tanks” que hace referencia a instituciones o grupos de ‘expertos’ en el área de las ciencias políticas y sociales y que se caracterizan por algún tipo de orientación ideológica – NdT] más antiguas de Washington y está clasificada como “la institución de expertos ideológicos más influyente en el mundo”, lo que significa que es la fuente de la mayor parte de las políticas del Gobierno de EE.UU. sobre “el fortalecimiento de la democracia estadounidense y el aseguramiento de un sistema internacional más abierto, seguro, próspero y cooperativo”, que es una forma encubierta de decir, “cómo hacer que el mundo sea más seguro para los intereses corporativos y bancarios de EE. UU.”.

Los puntos clave en la conversación entre Nuland y Pyatt dejan muy claro que el Departamento de Estado de los EE.UU. estaba bajo órdenes de elegir un nuevo Primer Ministro de Ucrania, sin consultar al pueblo ucraniano:

Nuland: “Yo no creo que Klitsch [apodo para Klichko] deba estar en el Gobierno. No creo que sea necesario. No creo que sea buena idea. […] Yo creo que Yatzenyuk es nuestro hombre. Tiene experiencia en economía y experiencia en gobernar, lo que él necesita es a Klitsch y Tyahnybok fuera del juego, va a tener que hablar con ellos 4 veces por semana. Yo creo que si entra Klichko, va a estar a ese nivel, trabajando para Yatzenyuk, eso no va a funcionar […]”

Pyatt: “…así que yo pienso que si usted se dirige a él directamente, eso ayudaría al manejo de personalidades entre los tres. Eso también le daría a usted la posibilidad de actuar rápidamente en todo esto y nos permitirá estar detrás antes de que se sienten y de que él explique por qué no está de acuerdo.”

Nuland: “Él [Jeff Feltman] logró ahora que tanto Serry y Ban Ki-moon estén de acuerdo en que Serry venga el lunes o el martes. Eso sería formidable. Creo que eso ayudaría a hacer cuajar el proyecto y a obtener la ayuda de la ONU para hacerlo cuajar y, ya sabes, ¡que le den por el culo a la Unión Europea!”

Pyatt: “No, exactamente. Y creo que tenemos que hacer algo para que esto se pegue bien. […] Pero de todas maneras podemos lograr que la tortilla caiga del lado correcto si actuamos rápidamente. Así que déjeme trabajar a Klichko y si usted puede por lo menos mantener… Creo que sólo tendríamos que tratar de encontrar a alguien con una personalidad internacional que venga y ayude a concretar nuestro proyecto.”

Nuland: “[Sullivan me dijo que necesito a] Biden y yo le dije que probablemente mañana, para empujar y para ultimar detalles. Así que Biden está dispuesto“.

Y, sin embargo, tanto Kerry como Obama tienen la audacia para fingir preocupación por la “independencia” de Ucrania.

‘Revoluciones’ y ‘guerras civiles’ patrocinadas por Estados Unidos

Hay varias razones posibles detrás del interés de EE.UU. y de la UE de poner a Ucrania en su línea, por decirlo así, pero lo que apuntala a todas estas razones es el deseo de los psicópatas en el poder y de sus carteles bancarios mundiales asociados de acumular cada vez más control y riqueza para sí mismos.

Nuland y Pyatt distribuyendo ‘galletas de libertad’ a los manifestantes en Kiev

En caso de que usted no haya estado viendo los acontecimientos en el planeta en los últimos 70 años, eso es ‘lo que hacen’. La codicia es una enfermedad que, cuando es facilitada a través de medios casi ilimitados para conseguirla, se convierte en un fin en sí misma. No hay ideales válidos o ‘bien común’ que sirva para la codicia de nuestros psicópatas en el poder, a pesar de las narrativas que puedan decirse a sí mismos y al público.

Si un hombre es dueño de la mitad del mundo y no podría, en su propia vida, ‘disfrutar’ o experimentar toda su posesión ¿por qué trataría de poseer la otra mitad? Si la “élite” de este mundo ha puesto bajo su control, por medio de la manipulación, el chantaje, el soborno y las amenazas, a la mayoría de los países del mundo y de sus poblaciones, ¿por qué molestarse con uno o dos que quedan y que se niegan a consentir? No tiene sentido buscar una respuesta racional a esta pregunta, porque la codicia que impulsa a estas criaturas es, literalmente, una forma de locura, por lo menos desde la perspectiva de la naturaleza humana normal y lo que la motiva.

Hay algo que todos deberían saber sobre las revoluciones. Históricamente, las revoluciones violentas, especialmente aquellas en las que las potencias occidentales tienen interés, están organizadas y controladas por un pequeño grupo de extremistas que, en última instancia, no representan los intereses de la mayoría de los manifestantes o de la gente del país en cuestión.

Este fue el caso de la revolución bolchevique en 1917, donde Lenin y Trotsky, financiados por la banca de Nueva York y sus intereses corporativos, tenían, a lo sumo, a unos 10.000 partidarios en un país de alrededor de 120 millones de personas. También fue el caso de la mayoría de las revueltas de la ‘Primavera árabe’ y, por supuesto, Siria, donde, los rebeldes de ‘al-Qaeda’, apoyados y armados por Occidente, han estado tratando de imponer un fundido régimen musulmán a un pueblo sirio multi-étnico y multi-religioso que ha disfrutado de un Gobierno en gran medida secular bajo Bashar al-Assad.

Sobre la base de los datos disponibles, el plan más reciente para rehacer a Ucrania a semejanza de otras naciones clientes del Imperio – controladas financieramente por el FMI y geopolíticamente controladas por la OTAN – implicó una fórmula que se ha intentado y probado muchas veces en muchos otros países. Desde Guatemala en la década de 1950 a Siria en 2011, los cambiadores de régimen en Washington prefieren, en la mayoría de los casos, la ‘desestabilización’ y la ‘revolución’ antes que una invasión con las ‘botas sobre el terreno’. Esta última puede ser muy problemática, con todas las muertes de soldados estadounidenses que hacen a la guerra impopular entre la gente en casa, por no hablar de la tarea de ingeniar un ‘casus belli‘ [Expresión latina para ‘motivo para la guerra’ – NdT] inventado.

La anterior fórmula, la ‘desestabilización’, se prefiere porque se trata de una guerra encubierta contra una nación soberana que busca provocar e inflamar ‘puntos de fractura’ subyacentes dentro de la población para efectuar la desestabilización y el ‘cambio de régimen’. Estos ‘puntos de fractura’ son cualquier grupo étnico, religión, clase u otras divisiones ideológicas, sin importar lo insignificantes que sean, que existen dentro de la población en cuestión; y un análisis detallado de los mismos se lleva a cabo como parte de la planificación preliminar del ‘golpe de Estado revolucionario’.

En Ucrania, parece que el ‘punto de fractura’ elegido fue el más obvio: la historia de Ucrania durante la era soviética y la “división” entre la población ucraniana “nacionalista”, que vive en su mayoría en el oeste del país, y los millones de rusos étnicos que viven, sobre todo, en el sur y el este.

La revolución de color del 2004

Mister ‘Revolución Naranja’ Victor Yushchenko.

El ‘bloque Nuestra Ucrania’, de Victor Yushchenko, alineado con el bloque de Timoshenko, jugó un papel importante en la ‘revolución naranja’ financiada por Estados Unidos en 2004, que le dio (a Yushchenko ) la Presidencia de Ucrania del 2005 al 2010.

Yushchenko asignó a Tymoshenko como su Primera Ministra pero, al pasar un año, las luchas internas entre los dos llevaron a Yushchenko a despedir a Tymoshenko y criticar “su labor como jefa del Consejo de Ministros, sugiriendo que había dado lugar a una desaceleración económica y a conflictos políticos dentro de la coalición en el poder”.

Tymoshenko y Yushchenko se besaron y arreglaron las cosas en 2007 y ella fue nombrada Primera Ministra otra vez, pero los acontecimientos de su época anterior en la oficina se repitieron con las fuertes críticas del presidente Yushchenko a las políticas económicas de su Gobierno. Tanto Tymoshenko como Yushchenko se postularon para Presidente en 2010, pero ambos perdieron frente al recientemente ‘depuesto en una revolución popular’, Victor Yanukovich.

En el momento de las elecciones parlamentarias de Ucrania en 2012, Tymoshenko había sido encarcelada y el Sr. ‘Revolución Naranja’, Yushchenko, quien encabezó la lista electoral del partido ‘Nuestra Ucrania’, había caído en desgracia con el pueblo ucraniano en la medida en que su partido obtuvo sólo el 1,11% de los votos nacionales y ninguno en los distritos electorales y, por lo tanto, no pudo ganar la representación parlamentaria.

La Revolución Naranja fue construida sobre un modelo desarrollado por primera vez en el derrocamiento de Slobodan Milošević en Serbia, cuatro años antes, después de que la OTAN incitara a la guerra civil y bombardeara a la antigua Yugoslavia dejándola en pedazos, y continuando con la Revolución Rosada en Georgia. Cada una de estas victorias, aunque aparentemente espontáneas, fue el resultado de una amplia campaña de bases y creación de coaliciones entre la oposición. Cada una incluyó victorias electorales de candidatos que el Gobierno de EE.UU. no aprobaba, seguida de manifestaciones públicas, tras las acusaciones de fraude electoral por parte de ONGs que eran financiadas por el Gobierno americano.

Los activistas de estos movimientos en la “Revolución Naranja” de Ucrania fueron financiados y entrenados en tácticas de organización política y resistencia no-violenta por una coalición de encuestadores occidentales y consultores profesionales que fueron financiados por una serie de organismos gubernamentales y no gubernamentales occidentales. Al mismo tiempo, la ‘Revolución Naranja’ del 2004 contó con los mismos anarquistas con blindaje revestido que hemos visto en las últimas semanas en Kiev. Según The Guardian, los donantes extranjeros incluyen el Departamento de Estado de EE.UU. y la USAID, junto con el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales, el Instituto Republicano Internacional, la ONG Freedom House y el Open Society Institute de George Soros. La Fundación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en inglés), ampliamente utilizada por la CIA como un frente, apoyada por el Gobierno de EE.UU. ha apoyado los esfuerzos no gubernamentales de fomento de la democracia en Ucrania desde 1988.

El año pasado, el presidente de la NED, Carl Gershman, dijo que “Ucrania es el mayor premio”.

Pero, ¿quién va a comprar mi gas robado? Yulia Tymoshenko

En un sentido general, hay dos ideologías políticas dominantes en Ucrania representadas por un partido pro-Rusia y uno pro-Ucrania/EE.UU./UE/OTAN (¡he aquí un oxímoron como nunca antes había visto!). El partido pro-ruso es el ‘Partido de las Regiones” (dirigido hasta enero de este año por Mykola Azarov, cuando renunció debido a las protestas), que obtuvo el mayor porcentaje de votos y escaños en las últimas elecciones parlamentarias (34,4%, 175 escaños). El recientemente ‘depuesto en una revolución popular’, Victor Yanukovich, también ha servido como líder del Partido de las Regiones durante un tiempo.

En la otra esquina está el partido pro-Ucrania/EE.UU./UE/OTAN, el ‘Partido Patria’, dirigido por la ya mencionada oligarca corrupta ladrona de gas, con apariencia similar a la Princesa Leia y recién salida de prisión, Yulia Tymoshenko. El Partido Patria ganó el 30,7% de los votos y 156 escaños en las elecciones de 2012.

En época de elecciones, la mayoría de los ucranianos, en general, apostaron por una de estas dos facciones, pero como hemos visto, en los últimos 8-10 años, no se puede decir que ninguno de estos partidos/facciones hayan hecho ningún bien por la estimación del pueblo ucraniano, sin que ni los salarios, ni el empleo o la atención sanitaria alcancen los estándares requeridos.

Por supuesto, ya que el FMI y los ‘intereses’ de Occidente han estado involucrados en Ucrania desde el principio, una economía poco fiable no es exactamente sorprendente, ya que esas influencias tienden a fomentar la creación de una clase alta rica y el resto de la población no tan rica. Habiendo fracasado la “Revolución Naranja” en su intento de vivir a la altura de las promesas de sus líderes, y prefiriendo sus líderes, Yushenko y Tymoshenko, luchar por el título de la oligarquía más voraz, el FMI y los intereses occidentales no estaban contentos, y mucho menos sobre el molesto elemento pro-ruso. Para los años 2009-10, el pueblo ucraniano en sí mismo estaba sufriendo y había tenido suficiente, según reportó la BBC en el momento de las últimas elecciones presidenciales en el 2010:

La crisis financiera ha afectado a Ucrania duramente. Algunos bancos han colapsado y no es raro ver a la gente haciendo cola fuera de sus sucursales con la esperanza de una indemnización.

Por lo que la mayoría de la gente se preocupa aquí no es de las nociones más bien abstractas de las relaciones con Moscú o la pertenencia a la OTAN. Su principal preocupación es la economía. Y para muchos, en los últimos cinco años, las cosas han empeorado en lugar de mejorar.

“Teníamos la esperanza de que por fin seríamos independientes”, dijo una mujer de unos 60 años que lleva un pañuelo en la cabeza, haciendo cola frente a un banco.

“Por último, pensamos que estaríamos más cerca de Europa, de los niveles de vida allí. Pero resultó que no eran nada más que mentiras.”

Participación del FMI en Ucrania

La razón por la que Ucrania todavía no es “independiente”, y probablemente nunca lo sea en las condiciones mundiales actuales, es que, contrariamente a como Washington representa a la interferencia Moscovita, el FMI con sede en Washington ha estado profundamente involucrado en llevar a Ucrania a la ruina mucho antes de que la crisis actual se hiciera visible. En la narrativa de los medios occidentales, el FMI y la UE están llamados a convertirse en los salvadores-tutores de Ucrania, si tan solo pudieran arrebatarla de las garras de la muerte de Rusia.

La realidad histórica que ellos olvidan convenientemente es que Ucrania se unió al FMI en 1992 y comenzó a pedir prestado dinero de los cárteles occidentales, préstamos que, por supuesto, vienen con “condicionamientos estructurales”, jerga política para lo que la autora Naomi Klein acertadamente denomina ‘terapia de choque económico

Ucrania, al igual que todos los demás antes y después, fue atacada ferozmente a medida que caía más y más en la deuda y su recursos naturales eran saqueados. Su población aún no se ha recuperado del trauma y es este trauma el que ha provocado protestas hasta el día de hoy. Como Natalia Vitrenko, economista y líder del Partido Socialista Progresista de Ucrania explica en el siguiente informe:

El FMI llegó con dólares y compró a políticos, funcionarios y miembros del Parlamento. Ucrania comenzó a hacer todo lo que el FMI le decía que hiciera: desregulación, privatización y estabilización macroeconómica de acuerdo con la teoría económica neoliberal. ¿Qué significó la desregulación? Significó una tasa de intercambio flotante, mientras que a todos los bancos estatales y comerciales los dejo sueltos y a su propia suerte.

Luego vino la privatización, en la que, esencialmente, toda la economía fue puesta en subasta por una miseria: las granjas colectivas, la industria, etc. En términos macroeconómicos, Ucrania pasó a un modelo de mano de obra barata, con la reducción de las prestaciones sociales y la eliminación de los subsidios para la vivienda y los servicios públicos.

Una vez que Ucrania fue desgarrada, estaba expuesta a las formas más rampantes de la depredadora “teoría económica neoliberal”. Todo lo que ha ganado es un puñado de oligarcas y una montaña de deudas. De las 50.000 empresas estatales que fueron privatizadas, la mitad ya no existe, lo que resulta en la pérdida de 12 millones de puestos de trabajo. En 1992, Ucrania representó el 2% del PIB mundial. Ahora sólo representa el 0,2%. El 80% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza, y la esperanza de vida se ha reducido a 15 años por debajo de la media europea. Puede tener una idea real de la magnitud de la obra del FMI en Ucrania si considera que su población era de 52,1 millones de personas en 1990. En 2012 era de 45,6 millones y 7 millones trabajan en Rusia. Basándonos en su tasa de crecimiento de 1970 a 1990, la población de Ucrania debería ser de 57 millones hoy en día. Por lo tanto, se puede argumentar que el FMI es responsable de la muerte de hasta un tercio de la población de Ucrania durante estas dos últimas décadas.

¿De qué otra forma podemos llamarle a esto sino genocidio económico y guerra por otros medios?

En este contexto, con sus manos atadas por el peso del creciente endeudamiento con el cártel bancario occidental, ¿Qué podría haber hecho el derrocado Yanukovich, o cualquier otro líder ucraniano, para mejorar la suerte de su gente? Es por ello que, en agosto del año pasado, Yanukovich rechazó el último acuerdo del FMI/UE y se volvió hacia Rusia a por un mejor acuerdo. Sin embargo, en lo que concierne a Occidente, éste ya es dueño de Ucrania. En su mentalidad psicopática, las membresías a la UE y la OTAN son sólo formalidades en este punto, y la reciente “revolución” artificial fue su intento de ‘ejecutar la deuda’.

Financiando al sector neonazi en Ucrania y a los ‘yihadistas’ chechenos

Después de la desintegración de la Unión Soviética, surgieron nuevas organizaciones políticas basadas en el nacionalismo ucraniano de derechas y el ‘anticomunismo’. El más notable de ellos (por lo menos en las elecciones) es Svoboda. Fundado en 1991 como el Partido Social-Nacional de Ucrania (SNPU por sus siglas en inglés), una referencia directa al nazismo, y registrado como partido político en 1995, el programa oficial del SNPU se define a sí mismo como un “enemigo irreconciliable de la ideología comunista” y a todas los demás partidos como colaboradores o enemigos de la revolución ucraniana. El SNPU cambió su nombre por el de Unión de todos los ucranianos Svoboda (All-Ukrainian Union) en febrero de 2004 con el nombramiento de Oleh Tyahnybok comos su líder.

Desde su creación, y hasta este día, Svoboda es descrito como de extrema derecha, fascista y antisemita. El partido alcanzó un cierto éxito electoral en las elecciones locales y Tyahnybok logró ser elegido para el Parlamento de Ucrania en 1998. Posteriormente Tyahnybok perdió su asiento y logró la reelección en 2002 sólo porque él era un miembro del bloque “Nuestra Ucrania” de Víctor Yushchenko, una agrupación de pequeños partidos políticos pro-occidentales, pro OTAN, que por sí solo no habría sido capaz de lograr que su mensaje se esparciera.

Tyahnybok ha dado discursos en el pasado ridiculizando a los “kikes” [Forma despectiva de referirse a los judíos – NdT] y en 2005 escribió una carta al presidente pidiendo una investigación sobre “la comunidad judía organizada y la criminalidad en Ucrania“.

Svoboda es parte de una alianza de neo-fascistas europeos, la Alianza de los Movimientos Nacionales Europeos, la cual incluye el Frente Nacional de Francia, el Partido Nacional Británico y el Jobbik en Hungría.

El sentimiento general de la mayoría de los ucranianos al partido y las políticas de Tyahnybok, sin embargo, fue revelado durante su candidatura en las elecciones presidenciales de 2010, cuando recibió el 1,43% de los votos.

Sin embargo, curiosamente, en el nuevo gobierno “provisional” ilegítimo de la marioneta Arseniy Yatsenyuk, a Svoboda se le han dado seis principales ministerios del gabinete, aunque el propio Tyahnybok no recibió una cartera.

Dmytro Yarosh y dos tropas de asalto nazis

La otra organización prominente nacionalista, fascista, ‘antisemita’ en Ucrania, con vínculos con Svoboda, es la Asamblea Nacional de Ucrania – Auto Defensa Nacional de Ucrania (UNA-UNSO). Formada en 1990 en un manifiesto anticomunista, ellos también han recibido muy poco apoyo de la población ucraniana en las urnas. El partido mantiene una estrecha relación con el Partido Nacional Democrático de Alemania, que es considerado como un promotor de la ideología neonazi.

Al mirar sus orígenes y manifiestos, la impresión general que crean estos grupos fascistas antirrusos es que están atrapados en el pasado. Éstos fueron formados a principios de 1990 como una reacción en contra de cualquier posible influencia de la antigua Unión Soviética y, desde entonces, no han reconocido que la Rusia actual no es la Unión Soviética.

Su número de simpatizantes parece estar comprendido de tipos patológicos que gravitan hacia ideologías extremistas basadas ​​en el origen étnico y cultural. Estos dos factores hicieron que este particular segmento marginal de la sociedad ucraniana sea la opción ideal para que las influencias occidentales ejecuten su mágica “revolución”.

Right Sector es un grupo del que probablemente han oído hablar como el que lideró la extrema violencia en las protestas de “Maidan”. Right Sector surgió por primera vez a finales de noviembre de 2013 y está estrechamente relacionado tanto con Svoboda como con la UNA-UNSO, de los cuales toma a sus miembros, que, según dice el propio grupo, alcanzan a ser entre 2.000 y 3.000 en Kiev. El líder de Right Sector es Dmytro Yarosh. El 1 de marzo de 2014, Yarosh solicitó a Dokka Umarov, líder de la guerrilla chechena y militante asociado con ‘al-Qaeda’, apoyo en Ucrania:

“La Nación ucraniana y las naciones de la región del Cáucaso [norte] han sido unidas por el derramamiento de sangre mutuo. Muchos ucranianos apoyaron una lucha por la libertad de los chechenos y otros pueblos caucásicos con armas de fuego en sus manos. ¡Ahora es el momento de apoyar a Ucrania!

Como el líder del ‘Right Sector‘, le ruego que intensifique su lucha. Rusia no es tan fuerte como parece. Usted tiene una oportunidad única de ganar. ¡Tómela!”

Rusia ha emprendido campañas en 2000 y 2008 contra los ‘separatistas’ islámicos en las regiones del Norte del Cáucaso en Rusia, quienes han sido culpados de varios ataques con bomba en Rusia, incluyendo los bombardeos del departamento ruso en 1999 que mataron a 293 personas, la crisis de rehenes del teatro de Moscú en 2002, que dejó a 133 rehenes muertos, y el atentado de bomba en el metro de Moscú en 2010 que mató a 40 personas.

El caudillo checheno, llamado “el Bin Laden ruso”, Dokka Umarov: es increíble lo que puede lograr una simple barba en un caucásico de pura raza.

‘Rebeldes’ chechenos como el amigo de Yarosh, Dokka Umarov, quien se hace llamar el “Bin Laden de Rusia”, declamó el mismo disparate que otros ‘yihadistas’ sobre el deseo de establecer un ‘califato islámico’ con la ley Sharia, etc.

La evidencia sugiere, sin embargo, que los ‘rebeldes’ de Chechenia y otras zonas potencialmente separatistas del sur de Rusia han sido financiadas por varias organizaciones no gubernamentales de EE. UU. y Europa durante muchos años. El Centro Kavkaz, por ejemplo, es un “organismo de internet checheno, que es independiente, internacional e islámico”.

Este centro está prohibido en Rusia y está en la Lista de Organizaciones Terroristas más buscadas de Estados Unidos, sin embargo, ha recibido financiación tanto del Departamento de Estado de EE.UU. como del Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia.

En 2009, Reuters citó las palabras del jefe de la República Chechena de Rusia:

“Estamos luchando en las montañas con las agencias de inteligencia estadounidenses e inglesas. Ellos no están luchando contra Kadyrov, tampoco contra el Islam tradicional, ellos están luchando contra el Estado ruso soberano.

Occidente trató de atacar tanto al primer ministro ruso, Vladimir Putin, como al país en general al elegir como blanco a las regiones más débiles del país.

Occidente está interesado en separar el Cáucaso de Rusia. El Cáucaso es una frontera estratégica de Rusia. Quitarle el Cáucaso a Rusia, es como quitar la mitad de Rusia”.

Cuando le preguntaron si estaba diciendo que había señales de participación por parte de la CIA y el MI6 en la violencia, él dijo: “Por supuesto, hubo un terrorista, Chitigov, él trabajó para la CIA. Él tenía la ciudadanía de EE.UU…. Cuando nosotros lo matamos, yo estaba a cargo de la operación y encontramos un permiso de conducción de EE.UU. y todos los demás documentos también eran estadounidenses”.

En septiembre de 2004 el Centro Kavkaz publicó una carta del comandante rebelde checheno, Shamil Basayev, atribuyéndose la responsabilidad de la masacre de rehenes de la escuela de Beslán y una serie de fotos de los preparativos para el ataque. 380 civiles rusos murieron en la masacre, incluyendo 186 niños en edad escolar. Basayev fue también responsable de la crisis de los rehenes del teatro de Moscú en 2002. Abdul- Halim Sadulayev fue ex presidente de la no reconocida “República Chechena de Ichkeria”. Basayev fue el segundo al mando de Sadulayev. Akhmed Zakayev fue nombrado ministro de Cultura en el Gobierno de Sadulayev. Zakayev fue acusado por Rusia en 2002, mientras estaba en Dinamarca, de la participación en la planificación de la masacre de rehenes del teatro de Moscú. Él es también un buen amigo del ya fallecido oligarca anti Putin de Rusia en el exilio (en el Reino Unido), Boris Berezovsky. Usted quizá recuerde que Boris

Shamil Basayev, otro anti-Rusia calcado a Bin Laden.

Berezovsky era un judío ruso multimillonario que era el jefe de Seguridad Nacional de Rusia bajo [el Gobierno de] Boris Yeltsin.

Cuando Putin llegó al poder, inició investigaciones sobre las actividades comerciales de Berezovsky, incluyendo el lavado de dinero. Berezovsky respondió huyendo al Reino Unido, donde se le concedió asilo político y desde donde lanzó una ruidosa campaña contra Putin. Berezovsky también tenía la ciudadanía israelí. Berezovksy era muy amigo de Alexander Litvinenko, el disidente ruso que fue asesinado por envenenamiento con polonio en 2006, en Londres. En ese momento, los medios de comunicación occidentales señalaron con el dedo acusador a Putin, aunque la evidencia sugiere otra cosa. Berezovksy también financió la “revolución naranja” de Yushchenko, a pesar del hecho de que la financiación de las campañas electorales por ciudadanos extranjeros es ilegal en Ucrania.

Visto de forma aislada, el Centro Kavkaz puede parecer insignificante, pero cuando se le considera en el contexto de la gran cantidad de otras supuestas “ONGs” que han estado operando por muchos años en apoyo de chechenos antirrusos y otros ‘rebeldes’ del Cáucaso, y combinado con la campaña de 20 años del Gobierno occidental y los medios para desacreditar, neutralizar y, finalmente, disolver la Federación de Rusia, empezamos a ver algo mucho más insidioso, como Eric Draitser de ‘Stop Imperialismafirma:

“Es la asociación de este tipo de individuos y organizaciones con el Departamento de Estado de EE.UU. y la inteligencia de EE.UU. la que los hace particularmente insidiosos. Una entidad tal, que lleva el escrutinio, es el Comité Americano para la Paz en el Cáucaso (ACPC por sus siglas en inglés), anteriormente conocida como el Comité Americano para la Paz en Chechenia. Según informa Right Web en el Instituto de Estudios Políticos, “la ACPC fue fundada en 1999 por Freedom House, una organización neoconservadora que ha trabajado en estrecha colaboración con el Gobierno de EE.UU., y recibe fondos de la Fundación Nacional para la Democracia y otras iniciativas de democratización de los Estados Unidos.” Esta relación íntima entre la ACPC y el Departamento de Estado de EE.UU., no solo indica una confluencia de intereses, sino más bien una relación directa en la que la primera es un órgano de la última.”

El 23 de noviembre de 2013, el Centro Kavkaz informó sobre un comunicado por Yarosh que amenazaba con el derrocamiento violento del Gobierno de Ucrania y terminaba diciendo:

¡Muerte al régimen de ocupación interna!

¡Gloria a la Revolución Nacional!

¡Gloria a Ucrania!

Financiación corporativa y por el Gobierno de EE. UU. de las ONGs ucranianas

Cuando el pro-ruso, Yanukovich, fue reelegido presidente en 2010, el “asiento del poder” en Ucrania se volvió de nuevo hacia Rusia. Al asumir el puesto, Yanukovich dijo:

“La integración de Ucrania con la UE sigue siendo nuestro objetivo estratégico, con una “política equilibrada, que protegerá los intereses nacionales tanto en nuestra frontera oriental – quiero decir con Rusia – como, por supuesto, con la Unión Europea”. Ucrania debe ser un Estado neutral que debe ser parte de un sistema de defensa colectiva de la cual participarán la Unión Europea, la OTAN y Rusia.”

Yanukovich dijo que Ucrania no debería “entrar en la OTAN ni en la OTSC (el equivalente ruso de la OTAN) y que el nivel actual de cooperación de Ucrania con la OTAN era suficiente y que la cuestión de la adhesión del país a la alianza, por tanto, no era urgente. Desde la independencia, todas las encuestas en Ucrania han mostrado una mayoría en contra de ser miembros de la OTAN, sin embargo, una tras otra, las élites que dirigieron el país hasta el 2010, y que ahora están a cargo de nuevo, ignoraron la voluntad popular en ese sentido (y muchos otros). Seducidas por la generosidad de la OTAN y la sensación de ser parte de un club mundial de alta tecnología, tomaron parte en ejercicios militares conjuntos, e incluso enviaron tropas ucranianas a Irak y Afganistán. El ÚNICO líder ucraniano que rechazó a la OTAN y a la UE fue el recientemente derrocado, Yanukovych.

Pero no todo estaba perdido para los cambiadores de régimen en el FMI y Washington y ellos vieron la oportunidad de una verdadera sacudida de la escena política ucraniana a través de los métodos probados y experimentados. Lo que se necesitaba para agitar aún más a los ciudadanos ya descontentos, en su país rico en recursos, era simplemente esparcir un rumor sobre el fraude electoral en torno a las elecciones parlamentarias del 2012.

Como se ha señalado, el Partido de las Regiones pro-ruso, de Yanukovich, ganó con la mayoría de los votos en las elecciones parlamentarias del 2012, ganándose el derecho a formar un gobierno. Los resultados de las elecciones, sin embargo, se estropearon con acusaciones de compra de votos y el fraude, y la principal organización que promocionaba esas denuncias fue ‘Chesno‘ (‘Honestamente’ en ucraniano), un organismo público que tiene como objetivo “avanzar en un proceso electoral justo”. Chesno apareció, de repente, a finales de 2011 y supuestamente está dirigida por un “grupo de activistas interesados ​​junto con representantes de la asociación “New Citizen“.

El Movimiento Civil Chesno declaró el 5 de diciembre de 2012 que 331 de los 450 diputados elegidos el 28 de octubre quedaban por debajo de sus criterios de honestidad. De acuerdo a los parámetros de “Chesno”, 114 de ellos violaron los derechos y libertades de los ciudadanos, 30 cambiaron tempranamente su posición política mientras trabajaban en el parlamento o en los consejos locales, 233 habían estado involucrados en prácticas corruptas, 185 tenían ingresos y gastos dudosos, 156 no participaron personalmente en la votación en los parlamentos anteriores, y 101 habían eludido el trabajo en el parlamento.

Ahora, un pequeño examen. Adivina de dónde obtiene Chesno su financiación. Si has contestado “de los EE.UU.”, tienes toda la razón, en concreto de la USAID o de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, una organización que incluso Wikipedia sabe que es una fachada para actividades de la CIA. Pero esto aún se pone peor, el documento que acredita la financiación de Chesno cita también algo llamado el Fondo de la Red Omidyar. Resulta que ‘Omidyar’ es nada menos que Pierre Omidyar Morad, de origen francés, empresario y filántropo iraní-estadounidense, que es el fundador y presidente del sitio de subastas de eBay. ‘La Cadena Omidyar’ de Omidyar, que financió a Chesno junto con la USAID, es (según él):

“una firma de inversión filantrópica dedicada a aprovechar el poder de los mercados para crear oportunidades para que la gente mejore su vida. Fundada en 2004 por eBay, por Pierre Omidyar y su esposa, Pam. La organización invierte y ayuda a las organizaciones con gran escala de innovación para catalizar cambios económicos, sociales y políticos. Hasta la fecha, la Cadena Omidyar ha destinado más de 270 millones de dólares a empresas con fines lucrativos y organizaciones sin fines de lucro que fomentan el progreso económico y la participación individual a través de múltiples áreas de inversión, incluidos los derechos de propiedad, la transparencia gubernamental y los medios sociales “.

El multimillonario fundador de eBay y partidario de ‘revoluciones’, Pierre Omidyar

¿Tiene Ucrania un sitio de eBay? No lo creo, pero lo podría tener pronto, para sumarse a un préstamo paralizante del FMI.

En 2011, la Cadena Omidyar admitió públicamente que también dio 335.000 dólares a la mencionada anteriormente New Citizen, (también conocida como Centro UA), que está presidida por Oleh Rybachuk. ¿Quién demonios es Oleh Rybachuk? Él es un ex banquero Ucraniano, y político y ex jefe del Estado Mayor de Mr. Revolución Naranja, el ex presidente de Ucrania, Victor Yushchenko. Rybachuk es también un cómplice importante de la OTAN. En 2006 intervino en un foro de la OTAN y dijo:

“La tarea de las fuerzas políticas [en Ucrania] es comprometerse cuando Ucrania firme un Plan de Membresía de la OTAN” […] El Sr. Rybachuk dijo que los líderes de Ucrania ahora deben unir sus esfuerzos para lanzar una campaña de información, promoviendo la integración euroatlántica del país, para que, de tal forma, los ucranianos puedan elegir su futuro libre y conscientemente.

¿Has visto eso? Ahí tienes a la democracia en acción: “lanzar una campaña de información” de manera que “los ucranianos puedan elegir libre y conscientemente”. Suena como Obama y Kerry.

En 2004 intervino en el American Enterprise Institute (AEI) donde compartió piso con Zbigniew Brzezinski. La AEI es:

“un think tank conservador estadounidense fundado en 1938. Su misión declarada es “defender los principios y mejorar las instituciones de la libertad estadounidense y el capitalismo democrático – el gobierno limitado, la empresa privada, la libertad y la responsabilidad individual, la defensa y la política exterior efectivas y vigilantes, la responsabilidad política y el debate abierto”

También en 2004, Rybachuk tuvo una charla con el entonces Secretario de Estado Adjunto de EE.UU., Richard Armitage, en la cual, sin duda, el tema de conversación fue la ‘revolución naranja’ y cómo los EE.UU. podrían ‘ayudar’.

Espero que usted esté comenzando a ver el cuadro aquí. Después de la victoria en 2010 del derrocado presidente Yanukovich y después de la victoria parlamentaria del Partido de las Regiones, pro-Rusia, de Yanukovich, la escena se estaba preparando para una “revuelta popular” que proporcionaría una justificación para el derrocamiento del Gobierno pro-ruso y su presidente, y la instalación de algo un poco más dócil a los ‘intereses’ occidentales.

Curiosamente, a principios de noviembre de 2011, Yankukovych hizo una declaración que fue ridiculizada como ‘paranoica’ en el momento pero que, desde entonces, ha demostrado ser más bien profética; afirmó que Kiev no tardaría en hundirse en la violencia, con ataques armados a las agencias del Gobierno, en tanto que sus opositores intentarían un golpe de Estado para desestabilizar a la nación.

Acerca de ese acuerdo Ucrania-UE

Nada agrada a la élite más que ver a los seres humanos normales pelear entre sí.

A pesar de la forma en que los medios occidentales han retratado las protestas de la Plaza de Kiev, con repetidas referencias al fastuoso ‘palacio’ de Yanukovich, etc., estas protestas no eran puramente ‘anti- Yanukovich’ y no parecían estar unidas en su fobia a Rusia. Ningún ucraniano en cualquier protesta estaba bajo la ilusión de que, mediante la eliminación de Yanukovich, todas (o alguna) de sus quejas se abordarían. Como ya he señalado, el pueblo ucraniano ha estado atrapado por años en un duelo de los oligarcas, ya sean de la variedad pro-OTAN o pro-Rusia.

La sugerencia de que los manifestantes estaban enojados porque el Gobierno de Yanukovich había dado marcha atrás en la propuesta del Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea (AA) en noviembre de 2013 a favor de un acuerdo con Rusia es cierta sólo en parte. Para muchos Ucranianos, el acuerdo con la UE fue visto como el primer paso hacia la consecución del ‘nivel de vida’ de los europeos occidentales, por lo tanto, su queja principal era el estado de la economía de Ucrania y la corrupción de sus dirigentes, y la alineación con la UE fue vista como un medio para un fin. Tristemente, la mayoría de los ucranianos no son conscientes de que, en realidad, sería mucho peor si su Gobierno firmaba el AA, y éste es precisamente el motivo por el cual el Gobierno de Yanukovich decidió alejarse del trato.

El AA fue en realidad rubricado en 2012 en Bruselas, pero la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Catherine Ashton, hizo que la ratificación del mismo dependiera de la liberación de Tymoshenko. A lo largo de 2013, la UE siguió insistiendo en la pre-condición de la liberación de Timoshenko y que Ucrania cumpliera con las normas de la UE en el “Estado de Derecho, independencia del poder judicial, justicia selectiva, justicia por motivos políticos, elecciones libres y justas, la reforma constitucional integral”. Esto puso al Gobierno de Yanukovich en una posición difícil, no sólo por la gigantesca tarea involucrada en el cumplimiento de los requisitos de la UE, pero tambien porque Rusia había comenzado a señalar algunas ‘verdades’ a Ucrania, incluyendo las consecuencias obvias si Ucrania firmaba el AA.

El más alto asesor económico de Putin, Sergey Glaziev, afirmó que el impacto de la respuesta de Rusia en relación a la firma por parte de Ucrania del acuerdo con la UE, incluidos los aranceles y los controles comerciales, podrían resultar en el incumplimiento, una disminución en el nivel de vida e “inestabilidad política y social” en Ucrania, y violaría la asociación estratégica entre Rusia y Ucrania y el tratado de amistad. Putin advirtió que los miembros de la Unión Aduanera de Bielorrusia, Kazajstán y Rusia podrían imponer lo que él llamó medidas de protección en el caso de la liberalización del comercio entre Ucrania y la UE. El 8 de octubre Putin declaró que, si Ucrania firmase el AA, Rusia no cerraría su mercado a los productos Ucranianos, pero no habría más beneficios y que “los bienes de Ucrania estarían en la misma posición que las mercancías procedentes de otros países del mundo que son miembros de la OMC”.

Catherine Ashton y Yulia Tymoshenko

Durante este tiempo, el presidente Yanukovych y su gobierno intentaron apaciguar a ambos lados en vano. En la sesión inaugural del parlamento ucraniano en septiembre de 2013, Yanukovich instó a su Parlamento a aprobar leyes a fin de que Ucrania pudiera cumplir los criterios de la UE y firmar el Acuerdo de Asociación en noviembre de 2013. El 21 de noviembre, sin embargo, el Parlamento no aprobó ninguna de las seis propuestas de resolución sobre la liberación de la ex primera ministra Yulia Tymoshenko, que era una demanda de la UE para la firma del acuerdo de asociación. Por supuesto, uno se pregunta por qué la UE, en particular Alemania, era tan insistente en la liberación de Tymoshenko.

Al final, Yanukovich abandonó sus planes de firmar el acuerdo debido a la combinación de un préstamo duro del FMI que era parte del acuerdo, los recordatorios de Rusia de las consecuencias financieras de la alineación económica con Europa, y el fracaso de la UE a hacer cualquier cosa para compensar a Ucrania por estas pérdidas. El 21 de noviembre 2013 el primer ministro Mykola Azarov dijo que la decisión fue tomada con el fin de “garantizar la seguridad nacional de Ucrania”, después de tener en cuenta los efectos del comercio con Rusia si se firmase el acuerdo. Al día siguiente, él dijo a los legisladores de la oposición que la decisión de su gobierno de retirarse del acuerdo se basó en imperativos fiscales y, en última instancia, estaba motivado por condiciones excesivamente duras del Fondo Monetario Internacional para un paquete de ayuda.

El 26 de noviembre, el primer ministro Azarov declaró: “Yo afirmo con plena autoridad que el proceso de negociaciones sobre el Acuerdo de Asociación continúa, y el trabajo en la mudanza de nuestro país hacia las normas europeas no se detiene ni un solo día”. El Presidente Yanukovich, aun así, asistió a la cumbre de la UE del 28 y 29 de noviembre en Vilna, pero no se firmó el Acuerdo de Asociación.

Durante la cumbre, Yanukovich afirmó que Ucrania todavía quería firmar el Acuerdo de Asociación, pero que necesitaba ayuda financiera sustancial para compensar la respuesta amenazada por Rusia, y propuso iniciar conversaciones tripartitas entre Rusia, Ucrania y la UE. Asimismo, instó a Bruselas a ayudar a Ucrania a suavizar los términos de un posible préstamo del FMI. La UE rechazó conversaciones trilaterales y pidió a Yanukovich que se comprometiera a firmar el Acuerdo de Asociación, a lo que él se negó.

En respuesta a estos acontecimientos, Tymoshenko emitió un comunicado desde su celda de la cárcel instando a la gente “a reaccionar a esto como lo harían ante un golpe de Estado”, y salir a la calle, sin embargo, no hubo protestas masivas en este punto.

Con los planes de una ‘terapia de choque’ económico del FMI y la UE mediante el hundimiento de la vía diplomática, debido a la codicia e irresponsabilidad de la UE y el FMI, y Rusia manteniendo su postura y ayuda, la atención de las ONGs del Gobierno de EE.UU. se volvió al plan B y a esos tipos fascistas de derechas. Se debía radicalizar la “revolución del pueblo” y desatar el caos en las calles de Kiev. Pero puede ser que el objetivo final no haya sido simplemente hacer un golpe de Estado en Ucrania, sino hostigar a Rusia hacia la guerra.

Francotiradores Sin Fronteras de Oportunidades Iguales

Durante las protestas iniciales en Kiev, en las cuales nos fue dicho que participaron cientos de miles de personas (al menos una vez), los participantes de la “revolución” Ucraniana disminuyeron rápidamente a medida que las protestas se volvían más violentas. Lo que está claro es que, desde el principio de la “revolución”, no había más que unas pocas miles de personas concentradas en la Plaza de la Independencia en Kiev (Maidan), y, entre ellas, no más de unos pocos cientos de ‘manifestantes’ aparentemente bien entrenados y extremadamente violentos que, suponemos, provenían de Right Sector y un surtido grupo de neonazis Ucranianos (y tal vez extranjeros).

El ‘acuerdo de paz’ que nunca fue: Yanukovich, ‘Yatz’ Tyahnybok, Klitschko etc. buscando un acuerdo no muy feliz.

El Primer Ministro Ucraniano había dimitido el 28 de enero en un intento fallido por aplacar a los manifestantes. A medida que la violencia y los ataques contra la policía se intensificaron, hacia el 18 de febrero, el Presidente Yanukovich estaba en negociaciones para elaborar un ‘acuerdo de paz’ con tres miembros de la oposición que habían sido seleccionados (vea la llamada telefónica arriba) por la Asistente de la Secretaria de Estado, Victoria Nuland, y su embajador Ucraniano Pyatt – Yatzenyuk, el fascista Tyahnybok y Klitschko, junto con los Ministros de Relaciones Exteriores de Francia, Alemania y Polonia. El acuerdo pedía una drástica reducción de los poderes presidenciales de Yanukovych, un retorno a la Constitución del 2004, la liberación de Tymoshenko de la prisión, las elecciones anticipadas para finales de este año, el nombramiento de Yatzenyuk como Primer Ministro y Klitschko como Diputado Primer Ministro y el despido del gobierno actual.

Esto debería haber sido (y probablemente lo era) suficiente para calmar a los manifestantes reales y permitirles adoptar un enfoque de “esperar y ver”, porque, después de todo, los líderes de la oposición que habían firmado el acuerdo estuvieron a cargo de los manifestantes en la calles de Kiev, ¿verdad? Sin embargo, a medida que las negociaciones estaban en curso, alguien comenzó un tiroteo en las calles alrededor de la plaza de Kiev durante los tres días del 18 al 20 de Febrero. Al menos 15 policías y 80 manifestantes y transeúntes civiles murieron por disparos de lo que parece haber sido un equipo de francotiradores que disparaban desde las cimas y las ventanas de los edificios. El acuerdo fue firmado por Yanukovich el 21, pero el gran número de muertos parece haber contribuido a la ruptura casi inmediata del mismo y el anuncio de que Yanukovich sería sometido a juicio político por parte de los nuevos líderes de Ucrania.

El nuevo Primer Ministro ‘provisional’, Yatzenyuk, un burócrata económico pro-UE nato, declaró que él y sus camaradas de la ‘oposición’ habían “perdido el control” de las protestas (si es que alguna vez lo tuvieron). Es evidente que los líderes reales del “Maidan” tenían una agenda que iba mucho más allá que simplemente forzar al Gobierno a aceptar las demandas de un “cambio de gobierno” de los manifestantes.

Quienes estuvieron siguiendo de cerca las protestas, a medida que se desarrollaban día a día, tal vez recordarán las notables escenas de pequeños grupos bien entrenados, con hombres armados con palos y cachiporras, golpeando a policías con aparente impunidad y encontrándose con muy poca resistencia. También hubo un vídeo impactante de las fuerzas de la policía siendo repetidamente envueltas en llamas y sin poder hacer nada para detener a los bombarderos de gasolina. ‘Los manifestantes también fueron vistos disparando armas de fuego contra la policía y francotiradores tirando contra ellos desde las ventanas del hotel. Luego está el informe de la BBC, en el cual, después de mostrar imágenes en directo de los manifestantes siendo baleados por francotiradores desconocidos (aunque el periodista de la BBC los retrata como “francotiradores del gobierno”), en la marca del minuto 2 y 40 segundos, el mismo periodista de la BBC afirma que un disparo había venido de un hotel frente a donde se encontraba, desde su propio hotel de hecho, y que él “vio al tirador, [que] tenía puesto uno de los cascos verdes de los manifestantes”.

El hecho de que tantas personas hayan muerto en Kiev durante la tercera semana de febrero es, sin duda, una tragedia, y la “oposición” ciertamente sacó provecho total de las muertes. Sin el derramamiento de sangre era poco probable que Right Sector y sus patrocinadores extranjeros hubieran sido capaces de forzar el destrozo del acuerdo y el voto al juicio político contra Yanukovich. Yanukovich, o alguien de su gobierno, ha sido acusado de ordenar a las fuerzas de seguridad del gobierno a abrir fuego contra los manifestantes. Parece ser cierto que se le dio permiso a la policía de Kiev de usar la fuerza letal en respuesta a los disparos de… alguien, pero la orden fue dada el 20 de febrero, dos días después de que empezó el tiroteo. El misterio aún rodea a la identidad de los francotiradores que dispararon al menos a unas 15 personas en este vídeo.

En una reciente conferencia de prensa, Putin respondió a la pregunta de un periodista sobre los tiroteos declarando que Yanukovich le dijo que él no dio la orden para que francotiradores disparasen a los manifestantes. Putin, a continuación, se refiere a algunas “fuentes abiertas” que sugieren que “los francotiradores eran agentes provocadores de grupos de la oposición”. En los últimos días, el Ministro del Interior, Arsen Avakov del ‘gobierno de transición’ dijo que “la mayoría de las más de 100 personas que murieron en la violencia fue asesinada por los francotiradores”, y agregó: “Sólo puedo decir una cosa: el factor clave en este levantamiento, que derramó sangre en Kiev y que volvió al país patas arriba y lo dejó en shock, era una tercera fuerza, y esta fuerza no era Ucraniana“.

La cuestión de quién fue el responsable del gran número de muertos, tanto entre policías como manifestantes desarmados, fue puesta de relieve por una nueva llamada telefónica interceptada, publicada hace apenas cuatro días, entre el jefe de asuntos exteriores de la UE, Catherine Ashton, y el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Urmas Paet, quien acababa de regresar de Kiev. En la llamada, Paet dice a Ashton:

 

“En la actualidad existe la comprensión cada vez más fuerte de que detrás de los francotiradores, no estaba Yanukovich, sino que era alguien de la nueva coalición.” […] “Toda la evidencia muestra que las personas que fueron asesinadas por los francotiradores eran de ambos lados, policías y la gente en las calles, que eran los mismos francotiradores matando a la gente de ambos lados… y es realmente preocupante que ahora, la nueva coalición, no quiera investigar qué es exactamente lo que pasó.

Si usted se pregunta por qué no ha oído hablar mucho, o nada, acerca de esta llamada telefónica en los medios occidentales, la razón es que fue básicamente ignorada. Y, como dice Paet, al parecer el nuevo gobierno ‘provisional’ instalado por EE.UU. y la UE en Ucrania no está demasiado interesado en investigar las acusaciones.

Urmas Paet es el ministro de Relaciones Exteriores en el Gobierno del Partido Reformista de Estonia en el poder, que es “liberal, pro-libre mercado”, es decir que Paet no es un Rusófilo. Lejos de eso, él es una burócrata y fiel amante de la OTAN y la UE y, como parte del equipo diplomático de la UE haciendo de enlace con el “gobierno provisional” de Ucrania, él no tiene ninguna razón para tratar de socavar la historia “oficial” sobre lo valientes que son los manifestantes del ‘Maidan’ y lo malo que fue el Gobierno pro-ruso de Yanukovich.

Sin embargo, eso es exactamente lo que ha hecho, y al hacerlo ha aportado pruebas circunstanciales, y tal vez evidencia sólida, si el gobierno provisional fuera alentado a investigar sus afirmaciones de que entre los manifestantes del ‘Maidan’, quizás concretamente en Right Sector (financiada por EE. UU. y vinculada con chechenos yihadistas), había individuos que estaban luchando en ambos lados de las barricadas; siendo su objetivo matar a tantos policías y manifestantes como sea posible en un esfuerzo por convertir la “revolución popular” en una revolución de ucranianos ultra-nacionalistas empeñados en poner en marcha una “guerra civil” para limpiar a Ucrania étnicamente.

Pero en todos los conflictos, este tipo de personas son engañadas por un ‘poder superior’ y la mayoría de ellas, invariablemente, terminan con el extremo corto del palillo, si sobreviven. En este caso, el ‘poder superior’ obviamente eran los patrocinadores financieros de la ‘revolución’, esas ONGs e individuos controlados y financiados con fondos del Gobierno de Estados Unidos que no tenían solamente el control de Ucrania como objetivo, sino que, por esa vía, apuntaban a la neutralización de la Federación Rusa y el Sr. Putin.

Heil Hitler: Andriy Parubiy llega para inspeccionar su nuevo ejército.

Después de que las tropas de Yarosh de Right Sector derrocaron a Yanukovich y al Gobierno y obligaron el rechazo del ‘acuerdo de paz’, Andriy Parubiy, quien es co-fundador del partido Svoboda con Oleh Tyahnybok, fue nombrado Secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa Ucrania (NSDC). El NSDC es un organismo estatal encargado de desarrollar una política de seguridad nacional en asuntos nacionales e internacionales. Es el más alto órgano estatal del Colegiado de Gobierno en Asuntos de Defensa y Seguridad de Ucrania con las siguientes metas:

  • protección de la soberanía
  • orden constitucional
  • la integridad territorial y la inviolabilidad de la república
  • desarrollar estrategias y mejoras continuas de las políticas en la esfera de la defensa y la seguridad del Estado
  • evaluación científica completa de la naturaleza de la amenaza militar
  • determinación de la posición hacia la guerra moderna

Parubiy designó inmediatamente a Yarosh como su diputado.

A pesar de sus inclinaciones fascistas, neonazis y antisemitas y su asociación con los terroristas islámicos de Chechenia que son apoyados por los EE.UU. y el Reino Unido, Yarosh ha sido celebrado por los medios occidentales en los últimos tiempos, como en la revista Time, donde él reveló que “nunca tuvo ningún tipo de ocupación, aparte de su activismo”. Al parecer, el ‘activismo’, cuando es en gran medida financiado por ONGs estadounidenses y los intereses corporativos, puede ser muy lucrativo y permitir que un tipo como Yarosh mantenga a una esposa y tres hijos mientras él lidera las violentas protestas en Kiev.

En resumen, como consecuencia de una supuesta ‘revolución popular’ en Ucrania, el control sobre las fuerzas armadas del país y la política militar en el nuevo ‘gobierno provisorio’ de Ucrania se le ha dado a dos hombres, los cuales tienen vínculos directos con grupos neonazis, ultra-nacionalistas, y que parecen haber encabezado las protestas criminalmente violentas en las últimas semanas de la protesta del ‘Maidan’ por el ‘Right Sector‘.

Por supuesto, hemos visto estas tácticas antes, en casi todas las revoluciones violentas recientes en las que los EE.UU. tenían un interés. En Venezuela en el año 2002, cuando la CIA intentó derrocar a Chávez, se observaron pistoleros desconocidos disparando tanto a grupos a favor y en contra de Chávez. En Siria, desde diciembre a enero del 2011, y en momentos en que los medios occidentales estaban culpando al Gobierno de Siria de la totalidad de la violencia contra los manifestantes antigubernamentales, la Liga de los Estados Árabes de la Misión Observadora a Siria informó que:

…la Misión observó grupos armados cometiendo actos de violencia contra las fuerzas del Gobierno, lo que resultó en muertes y lesiones entre sus filas… Ejemplos de esos actos incluyen el atentado contra un autobús civil, matando a ocho personas e hiriendo a otras, incluyendo mujeres y niños.”

Como hemos visto, el resultado de estas tácticas ha sido la fractura de la sociedad siria a lo largo de líneas étnicas y religiosas y la creación de una guerra civil, aunque sea fabricada, en la que cientos de miles de civiles sirios han muerto y millones más se han quedado sin hogar.

La rápida respuesta de Putin a la situación en Ucrania, al ganar el control de Crimea, donde la Flota Rusa del Mar Negro está legalmente estacionada, y al ensayar maniobras militares cerca de la frontera oriental de Ucrania, ha sido retratada por los Gobiernos y los medios de comunicación occidentales como “belicosa” y una “reacción exagerada” por un “matón de mentalidad imperialista”. Pero esa interpretación sólo tiene sentido si usted cree en el mito de que la revolución ucraniana fue una manifestación espontánea e independiente de la protesta pacífica de los ucranianos que, simplemente, querían la reforma del Estado. Los hechos apuntan a algo mucho más pérfido en ejecución, con las huellas dactilares de los cambiadores de régimen de los Estados Unidos por todas partes.

Desde esa perspectiva y en un contexto de grupos neonazis que intentan tomar el control de las reuniones locales del consejo del Partido de las Regiones (pro-ruso), grupos similares que intentan invadir edificios del Gobierno local en el este de Ucrania y 400kg de ‘pasta de la libertad’ americana (explosivos) siendo incautados a ‘radicales de Kiev’ en la frontera de Crimea, la respuesta de Putin fue la correcta y perfectamente legítima. Como un agudo observador de la geopolítica internacional y la doctrina estadounidense de propagar la “libertad y la democracia” en todo el mundo por medio de la infiltración encubierta en la nación de destino y la financiación y el suministro de armas a los elementos extremistas de su sociedad, Putin, sin duda, vio la posibilidad de que se estaba planeando una “guerra civil de cambio de régimen” para Ucrania con (al menos) 10 millones de rusos étnicos como el objetivo probable de los ultranacionalistas de Washington. Como jugador de ajedrez, él probablemente no tuvo problemas para pensar en un par de movimientos en adelante y darse cuenta de que el plan era, en última instancia, hostigar a Rusia a una ‘guerra civil’ manufacturada, en Ucrania, a partir de la cual la misma [Rusia] emergería como perdedora neta en términos de su relación con Ucrania.

Conclusión

Un gran líder habla con otro acerca de cualquier estupidez, pero… en serio, mira lo serio que estoy. ¡Esto es serio!

Me gustaría que el lector considere que, mientras que todo lo anterior puede ser una aproximación bastante cercana a lo que ha estado pasando en frente y detrás de las escenas en Ucrania en los últimos meses, la mayoría también puede ser poco más que el “teatro” diseñado para distraer a las masas, es decir, usted y yo y todos los demás que no formamos parte de la “élite” de este mundo. Mientras que nuestros líderes se llevan los titulares y el centro de atención y hacen todo lo posible para convencernos a todos de que ellos realmente son muy importantes y que realmente los necesitamos para que nos protejan de los ‘terroristas’, ‘dictadores malvados’ o simplemente el uno al otro, un peligro claro y presente para la vida en la Tierra sigue creciendo a nuestro alrededor y nuestros gloriosos dirigentes son impotentes para protegernos de él. ‘El cambio climático’ , los ‘cambios planetarios’ y un impactante aumento de la actividad de meteoros en nuestros cielos, están sobre nosotros y con ellos viene la amenaza de la extinción de la mayor parte, o la totalidad, de la vida en el planeta. Observar de cerca la dinámica política en nuestro mundo puede ser útil, pero sólo si nos ayuda a entender la verdadera naturaleza de nuestros líderes y sus intenciones (Ponerología Política, NdT) y si no nos distrae del hecho de que los acontecimientos en nuestro mundo macroscópico tienden a reflejar los ciclos de la vida humana en el planeta Tierra y el escenario en el que nos encontramos en cualquier ciclo dado. La vida humana en la Tierra, en su conjunto, se define por las catástrofes cíclicas, y el caos en la esfera humana sugiere fuertemente el caos en la esfera cósmica.

En estos días, usted no tiene que mirar muy lejos para ver la evidencia de ambas.

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Joe Quinn

Un reconocido Cyber-ensayista y autor de medios impresos, Joe ha estado escribiendo contundentes editoriales para Sott.net por 8 años y es el autor de los The Sott Report Videos de Sott.net. Sus artículos han aparecido en muchos sitios alternativos y ha sido entrevistado en varios programas radiales de Internet. Sus artículos pueden ser encontrados tambien en su blog personal JoeQuinn.net

Fuente:

http://es.sott.net/article/26596-Arrogancia-Imperial-Ucrania-como-un-cambio-de-regimen-para-el-Imperio-Americano-que-se-paso-de-la-raya