Nobel de la Guerra: el mundo dejó de ser unipolar

 

EEUU y la Unión Europea (UE), al parecer, no entendieron o no quieren entender el mensaje del presidente de Rusia, Vladímir Putin, transmitido durante su intervención en el Kremlin el 18 de marzo pasado.

“Todo tiene un límite. Nuestros socios occidentales se extralimitaron. Actuaron de manera burda, irresponsable y no profesional. Ellos sabían que en Ucrania y Crimea viven millones de rusos”, dijo Putin ante representantes de la Duma de Estado (Cámara baja del Parlamento ruso), del Consejo de la Federación (Senado ruso), y ante las autoridades de la República autónoma de Crimea y de la ciudad federal de Sevastópol.

Con las citadas declaraciones, el Jefe de Estado ruso condenó la posición de EEUU y sus aliados occidentales frente a la crisis político-económica de Ucrania tras su intento de imponerle a ésta un desventajoso acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la UE; y aprobar el derrocamiento del presidente legítimo Víktor Yanukóvich, perpetrado por grupos xenófobos, rusófobos, militantes de partidos políticos nazistas que ahora gobiernan el país gracias al apoyo de Occidente.

Tras la llegada al poder de los grupos señalados en líneas arriba, Crimea expresó su rechazo a los mismos mediante un referendo que derivo a su lógica y legítima reunificación con Rusia, la cual Vladímir Putin promulgó el pasado 21 de marzo, lo que ha provocado la histeria de EEUU y la UE que alegan que Rusia ha incurrido en una supuesta violación del Derecho Internacional.

Suena cursi oír de Occidente sobre violación del Derecho Internacional. EEUU y la UE ofenden a la comunidad internacional, si piensan que ésta continua inmersa en el letargo a la que fue sujeta durante mucho tiempo mediante la manipulación de la información a nivel mundial. Se equivocan. La humanidad entiende que no hay mayor estabilidad tras la desintegración de la Unión Soviética.

La comunidad internacional entiende que debido al sistema unipolar que reina hoy en día las instituciones internacionales clave se debilitan, día a día sufren una considerable degradación; que EEUU prefiere imponer su posición mediante el derecho del más fuerte, ignorando el Derecho Internacional del que se acordaron por fin tras la reunificación de Crimea con Rusia.

Asimismo, entiende que la excepcionalidad de la que tanto se jacta EEUU solo le sirve a este país para decidir a su antojo el destino del mundo e imponerle su verdad; para atacar a Estados soberanos; para formar coaliciones según el principio: el que no está con nosotros, está en contra; para conseguir resoluciones de las organizaciones internacionales a fin de legitimar sus agresiones y, si por alguna razón no las consigue, ignora al Consejo de Seguridad de la ONU entre otros.

Valga como ejemplo, además de Afganistán, Iraq y Libia, Yugoslavia que fue sometida a bombardeo permanente en 1999 que derivó en una verdadera intervención militar estadounidense que no contó con resolución alguna del Consejo de Seguridad de la ONU.

A lo expuesto en el párrafo anterior, podemos sumar las “revoluciones de colores”. Occidente se aprovechó del estado de ánimo de la gente cansada de la tiranía, de la pobreza, de la falta de perspectivas en que vivían en esos países donde tuvieron lugar las citadas revoluciones.

EEUU y la UE impusieron a esas naciones estándares incompatibles a sus modos de vivir, tradiciones y culturas. Como resultado, en vez de “democracia”, en ellas reina el caos, la violencia, una serie de golpes de Estado etc. Tal como lo dijo el mandatario ruso: “La primavera árabe se transformó en invierno árabe”.

Las potencias occidentales contribuyeron a algo semejante en Ucrania. Con el objetivo de promover en las elecciones presidenciales de 2004 un candidato idóneo para sus intereses, se inventó una tercera vuelta en evidente violación de la Constitución ucraniana. Ahora entró en acción un grupo de combatientes bien entrenado y equipado desde hace mucho tiempo.

Al respecto, Putin aseguró que las acciones de EEUU y la UE están dirigidas contra Ucrania y Rusia, contra la integración euroasiática, y les recomendó, tras la reunificación de Crimea con el país euroasiático, “dejar la histeria y olvidar la retórica de la Guerra Fría y reconocer una evidente realidad: Rusia es un activo y soberano actor en las relaciones internacionales y que tiene, al igual que otros países, intereses legítimos que hay que respetar”.

De esta manera, el mandatario ruso dejó claro a Occidente que el mundo ha dejado de ser unipolar y que tome en consideración que Rusia es una potencia a nivel internacional que está fuertemente integrada en la economía mundial.

Fuente: La Voz de Rusia

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