El 23-F, el Mundial 82 y la 1ª victoria de Felipe González y el PSOE: Ingeniería Social para entrar en la OTAN

Una vez que, después del libro de Pilar Urbano, ha quedado claro que Juan Carlos Borbón lideró el golpe de estado del 23-F 1981 para colocar un gobierno que metiera a España en la OTAN, y recordando los muchísimos comentarios en torno a la colocación de los imberbes Felipe González, Alfonso Guerra y Enrique Múgica HERZOG al frente del PSOE en el Congreso de Suresnes por parte de la CIA, situar todo esto en el contexto de las revoluciones de la Europa del Este llamadas de “colores” (ver vídeo) y asimilar que en España durante los años 80 ocurrió lo mismo… Y Portugal, ¿no os recuerdan las florecitas que se entregaban a los policías en estas últimas revoluciones a la misma “revolución de los claveles” portuguesa? ¡Calcadas!

 

Nada más morirse Franco, España sufre decenas de atentados terroristas a manos de una organización supuestamente capitaneada por chavales vascos llamada… ETA. Los atentados de ETA-Gladio de esos años calentaron la silla al presidente Anti-OTAN Adolfo Suárez, que se vio sometido a una presión por parte del monarca Borbón para que dimitiera, cosa a la que se negó en un principio pero que tuvo que acabar aceptando.

De esa manera, colocaron al hombre de paja, Leopoldo Calvo Sotelo, cuya absoluta falta de carisma fue la puntilla para el partido fundado por Suárez, y dejó expedito el camino a la Moncloa para el político sacado de la Operación Triunfo de la CIA, Felipe González.

Entre medias de su victoria, sucedió el Mundial de Fútbol de 1982 que muchos lo vivimos siendo niños pero que ahora hace falta ponerlo en su contexto.

Aquel Mundial del “Naranjito” concitó toda nuestra atención durante más de un año y nos hizo sentir que España era ya parte del mundo moderno: que el Planeta nos aceptaba. Que estábamos cambiando. Que teníamos que cambiar.

La bochornosa actuación del combinado español (jamás se ha visto a una selección anfitriona jugar peor en toda la historia) generó una frustración en la ciudadanía española  que a mí me parece muy adecuada para que esa misma ciudadanía se subiera al carro de la victoria del PSOE tan sólo unos meses después. ¡Necesitábamos un “chute de energía”: volver a creer en España!

Era como si hubiéramos estado a punto de “tocar el cielo” del Planeta y, para ello, para estar dentro, necesitáramos un “cambio”, el cambio que personificaba el agente del Club Bilderberg, Felipe González.

Es preciso recordar los muy discutibles arbitrajes que lograron expulsar del torneo a las dos mejores selecciones (Brasil y Francia) y llevaron a la final a las dos más rácanas en términos futbolísticos, Alemania e Italia, cada una de las cuales estaba sufriendo, por aquel entonces, curiosamente, los embates del terrorismo de la OTAN: Brigadas Rojas en Italia y Baader Mainhoff en Alemania.

La jugada para que España aupara al más grande farsante que la historia de este país ha conocido, estaba hecha. La heroína comenzará a correr como la pólvora en la piel de toro, asociada a la liberación de las costumbres hacia la autodestrucción conocida como “la movida madrileña”.

A nivel futbolístico esos años coincidieron con las sospechosísimas victorias consecutivas de los dos equipos vascos (Real Sociedad y Athletic de Bilbao) contribuyendo a animar el sentimiento independentista y, por otro, a unas todavía más sospechosas remontadas europeas del Real Madrid de los Juanito, Santillana, Camacho, Gordillo y posteriormente la Quinta del Buitre, saldadas siempre con estrepitosas derrotas. Todo aquello generó una especie de vaivén emocional en una España que por esos años vivía en la burbuja de la “vida loca”. Sin olvidar, por supuesto, que dos años después del fiasco del Mundial 82, España remonta espectacularmente y llega a la final de la Eurocopa 84 en Francia, perdiendo la final a manos del país anfitrión con un gol que nuestro portero, Arconada, se dejó descaradamente: si eres muy joven, y no lo viste en su día, juzga por ti mismo. Y que llegamos a esa eurocopa, en el último partido, con el partido más “épico” de la historia futbolística al ganar ¡12-1! a Malta, la distancia de goles que, precisamente, necesitábamos: ya se ha conocido que el portero maltés estaba comprado… ¡pero qué les dieron a los nuestros que corrían como posesos?

¿Estuvo realmente el fútbol manipulado y formó parte de la Ingeniería Social? Creo que nadie se ha dado cuenta de que la el famoso desfase de la llamada “Movida Madrileña” estuvo muy relacionado -en el plano inconsciente- con este carrusel emocional provocado por las míticas remontadas del Real Madrid: ¡cualquier cosa era posible!

Lo dejo ahí… Es recomendable que veáis el vídeo sobre las revoluciones prefabricadas de la Europa del Este. la democracia española es calcada.

 

Fuente: http://www.rafapal.com/?p=25584

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